Como les dije en un post anterior, los obispos y obispas reunidos en Lambeth estuvieron en retiro espiritual de tres días en la Catedral de Canterbury.
Durante ese retiro, los delegados a la Conferencia de Lambeth, además de meditar en silencio y recibir el cuidado sacramental de los capellanes de la Conferencia, también escucharon 6 disertaciones de Rowan Williams, Arzobispo de Canterbury, sobre el rol del episcopado (el oficio de obispos y obispas) con un énfasis en las perspectivas que ofrece la Biblia al respecto. Como también les dije antes, la mayoría, si no la totalidad de los asistentes, parece haber quedado encantada con esas charlas del Arzobispo.
Folleto para la Misa inaugural de la Conferencia (haga clic para ver el documento .pdf)
A la tarde de hoy, los obispos y obispas, reunidos en el Big Top, o carpa de sesiones plenarias, recibieron informaciones sobre el programa de la Conferencia, el estilo de trabajo a seguir por los diversos grupos de discusión y, como la parte más esperada, escucharon la Alocución Presidencial del Arzobispo Rowan. De eso les cuento de segundo.
Y, por último, tengo que explicarles por qué, para todos los efectos, no estaré trabajando más como steward de la Conferencia, y por qué voy a empezar a trabajar como rapporteur de un grupo Indaba. Bueno, tendría que empezar explicando qué es un rapporteur, y a qué se dedica. Por ahora les diré que voy a poder dormir más. Pero de eso les cuento de último.
The Conference Service
El Deán Willis de Canterbury y un representante de la casa real.
Este es el primer día que los obispos y obispas ´sacan la porcelana´, vestimentas litúrgicas, o liturgical gear, como les llama el Capellán de los Stewards, el Obispo Ralph Spence.


Esta misa, presidida por el Arzobispo de Canterbury y a la que asisten todos los delegados (obispos y obispas) y participantes en la Conferencia, tuvo lugar en la Catedral de Canterbury (el nombre completo es ´Catedral e Iglesia Metropolitana de Cristo en Canterbury´) y comenzó a las 11 de la mañana. Con puntualidad, literalmente, inglesa.







La Catedral, desde un post anterior, todavía se las estoy describiendo. En realidad, no he tenido el tiempo de ir y caminar con calma y tomar fotos o videos que, por ejemplo, expliquen más de lo que yo jamás podría decir.
Pero quienes han estado mirando las fotos, podrán hacerse una idea si les digo que Rowan estaba en la Silla de San Agustín, con los invitados ecuménicos y los Primados de las provincias de la Comunión Anglicana y obispos de largos años de servicio a la Iglesia, ocupando todo el coro, todos los demás obispos y obispas, sentados a lo largo de la nave anterior y hasta el altar de la nave, y la nave, como tal, ocupada por esposas y esposos, otros participantes de la Conferencia y cualquier dichoso que se hizo de una invitación.
Hubo danza litúrgica de invitados de Melanesia, un tremendo sermón del Obispo de Colombo, Sri Lanka, procesiones muy vistosas, música coral de primera clase y tambores por igual. 1,200 asistentes. Y todo esto, en 2 horas justas. No les digo, a la inglesa.







Por la localización de la Catedral dentro de Canterbury, la llegada de 1,200 personas causó, como era de esperar, una pequeña conmoción.

Luego, están quienes protestan la plena inclusión de la mujer en el ministerio ordenado de algunas provincias de la Comunión Anglicana. Específicamente, parece que protestan porque la Iglesia de Inglaterra recién aprobó la ordenación de mujeres como obispas, en plena igualdad con los hombres, a quienes hasta ahora estaba limitado el episcopado u oficio de obispos. Y es que alguna gente parece tener serios problemas con la igualdad entre sexos, expresada en el pleno acceso para hombres y mujeres a los oficios de liderazgo de la Iglesia. Pero también hay alguna gente que, además, tiene muchísimo tiempo en sus manos. Y, por otra parte, un pésimo gusto en la creación de carteles.
Como Canterbury es una ciudad antigua, las calles son más bien estrechas, así que es muy difícil no ver a estos manifestantes. Pero así como ellos se benefician de su derecho a la libertad de expresión, así nosotros nos beneficiamos del derecho de no ser acosados. Así, ellos estaban con sus cartelitos y sus fobias, quietos en alguna esquina, y nosotros pasábamos de largo sin hacerles más caso que el que se puede hacer a una persona que porta un cartel del tamaño de una hoja de periódico.
Nosotros se refiere, claro está a los y las stewards de la Conferencia. Precisamente porque había muchas menos protestas de las que nos esperábamos –qué decepción, ¿no?- los stewards no tuvimos mucho de qué ocuparnos, así que pudimos disfrutar y participar sin problemas de la Misa de esta mañana. Y para mejorar las cosas más aún, a todos nos sentaron a un lado del santuario, bien cerca de la silla de San Agustín y con una vista bastante buena de toda una sección de la Catedral.
El Obispo de Colombo, homilista, algunos de los obispos asistentes al Conference Service y, en la esquina superior derecha, algunos de los stewards.
La misa, como es natural, tuvo toda la pompa y la elegancia de una liturgia de catedral. Canterbury tiene un coro masculino de calidad reconocida tanto en la iglesia como en el mundo cultural ´secular´, y a su cargo estuvieron varios de los himnos del día. Las procesiones fueron bien prolongadas, con todo tipo de dignatarios, locales, de la iglesia, de otras denominaciones cristianas, y de todos los obispos anglicanos presentes en la Conferencia de Lambeth.

A la salida del Conference Service
Los obispos y obispas regresaron de la ´Misa de la Conferencia´ para almorzar y, bien rápido, irse al Big Top, donde celebraron la primera sesión plenaria.

Y quiero hablarles primero de la Alocución Presidencial de Rowan Williams, quien a los pocos momentos de comenzar a hablar, hizo alusión jocosa al hecho de que los obispos y obispas ya le habían escuchado varias veces en los días anteriores, y que no quería abusar de su paciencia. Y todos los presentes comenzaron a aplaudir.

Por la razón que sea, los aplausos –y, menos aún, los aplausos prolongados- son algo poco común en este tipo de eventos. Y esta ovación no sólo pasó de ´lo acostumbrado´, sino que terminó levantando a todos los asistentes, quienes entonces pasaron otro buen rato más, en pie y aplaudiendo al Arzobispo a quien habían escuchado durante los tres días del retiro en la Catedral.
Ése fue un momento de catarsis, pienso yo, para todos los presentes. Entre los obispos y obispas reunidos en Lambeth, pueden existir varios puntos de desacuerdo, de diferentes perspectivas y opiniones, pero todos los obispos y obispas parecen compartir la misma voluntad de apoyar al Arzobispo de Canterbury en su ministerio de presidencia sobre esta Conferencia y, más aún, en su ministerio de reconciliación y amistad para todas las provincias de la Comunión Anglicana.
En su Alocución, Rowan articuló, con gran precisión y claridad, los problemas que enfrenta hoy la Comunión Anglicana, y explicó, en todo detalle, las posibilidades de trabajo con que cuentan los obispos y obispas asistentes para, en pocas palabras, hacer de la crisis un momento de epifanía, de reconocimiento de la voz de Dios que llama a su iglesia, y aún a la Comunión Anglicana, a la misión del Reino.
A la noche se celebró una gala en recibimiento a un coro de Corea, que también estará cantando mañana en la Eucaristía matutina. Y me imagino que, a estas horas (10.30pm) la mayoría de los obispos y obispas estarán durmiendo, que buen día han tenido ya.


Habiendo sido hoy ´the Conference Service´, que ´abre´ oficialmente la Conferencia de Lambeth, mañana comienza el trabajo de los delegados, como tal. Por una parte, continúan los estudios bíblicos, que han tenido lugar desde el mismo 16 de Julio, con grupos de 8 o 9 obispos cada uno.
También, comienzan los ´fringe events´, o eventos colaterales de la Conferencia, que consisten de seminarios, conferencias o charlas presentadas por organizaciones de las iglesias de la Comunión y con agendas y objetivos muy variados y diferentes. También, las esposas y esposos continúan en sus reuniones y eventos y, finalmente, los obispos y obispas se comienzan a reunir en los así llamados ´Grupos Indaba´.
Esta Conferencia de Lambeth tiene como uno de sus propósitos fundamentales el propiciar el encuentro, personal, honesto y directo, entre obispos y obispas que provienen de contextos, de realidades culturales, sociales y económicas muy diferentes. Cuando esta idea estaba siendo aún considerada por Rowan Williams y otros involucrados en la preparación de esta Conferencia, el Arzobispo de Cape Town, Sudáfrica, propuso que se empleara la forma Indaba para cumplir ese objetivo.
Indaba es una palabra y un concepto Zulu (Sudáfrica y otras zonas cercanas) y quiere decir, literalmente, reunión, encuentro, conversación con propósito, como quien dice. Como tal, el trabajo en Indaba ofrece un espacio para la escucha de todos los presentes, y consigue abordar temas conflictivos con una singularidad y claridad que contribuyen, en gran medida, a su resolución y la eventual reconciliación, cuando no honesta aceptación, de las partes involucradas en el conflicto en particular.
Pero el trabajo en Indaba también requiere una crónica, un texto que resuma y describa los puntos abordados y los contenidos compartidos por quienes participan. Y es ahí donde entramos los rapporteurs, que no hacemos más que sentarnos en alguna esquina tranquila del salón donde estarán reunidos entre 40 y 50 obispos y obispas que forman cada uno de los 19 grupos Indaba en que estará trabajando la Conferencia.
Y esos grupos comienzan a trabajar mañana –a propósito, con doble sesión- y por eso tengo que ´colgar el chaleco´ de steward, y aún hasta mi identificación dentro de la Conferencia (ya verán la diferencia en alguna foto), por el resto de la Conferencia, realmente, porque los grupos Indaba se estarán reuniendo hasta el día antes de la Misa de Clausura de esta Conferencia de Lambeth, el Domingo 3 de Agosto. Así que nos quedan 2 semanas.
La próxima vez que me convierto en un letrero lumínico naranja andante será para el London Day, cuando la Conferencia estará peregrinando por el medio del downtown de Londres (y los stewards, con nuestros chalecos), luego visitando el Palacio de Lambeth, la residencia oficial del Arzobispo de Canterbury (aún con el chaleco encima) y a la tarde, toda la Conferencia se va a tomar el té y biscuits con la Reina Isabel. Sí, con el chaleco también. Y no es broma: la reina tiene de invitados a los 1,400 participantes de la Conferencia. Así que me voy a Buckingham Palace. Pero de eso les explico otro día.
Todas las fotos de este post (c) The Anglican Communion

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