Durante la eucaristía de ayer, celebrada en la carpa de sesiones plenarias, un obispo de la Iglesia Anglicana en Japón subió al escenario y pidió perdón a sus hermanos y hermanas de Corea por las agresiones japonesas contra aquel pueblo.
El Arzobispo Primado de Japón, Nathaniel Makoto, dirige una plegariade reconciliación entre Japón y Korea. Al fondo, el Primado de Korea.
La reconciliación nunca es fácil. En una situación de reconciliación, siempre hay una parte que tiene que pedir perdón y, no menos difícil, otra parte tiene que ofrecer ese perdón.
Piense en cuántos conflictos se necesita de esta promesa de la reconciliación, de esta posibilidad, siempre presente, de pedir y recibir perdón, de escuchar y aceptar la confesión y la solicitud de ese perdón.

Bendito sea Dios por estos gestos de reconciliación: sigamos orando para que no hagan sino repetirse, en el Medio Oriente, Sudán, Colombia, Sri Lanka, Rwanda, el Reino Unido, El Salvador, Sudáfrica, Francia, Cuba, India... sigamos orando, y mucho.
Todas las fotos de este post (c) The Anglican Communion

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