viene de aquí.
Cada grupo Indaba de la Conferencia es servido por un animador (animateur), un obispo u obispa seleccionado por el Grupo de Diseño para este rol, un cronista (rapporteur) que recoge, resume y divulga al grupo la esencia de cada sesión de trabajo, y un Auditor (listener), elegido por el grupo y que, de manera general, se ocupa de que el método de trabajo del grupo se ajuste a las necesidades y prioridades del consenso de los miembros.
Hay un grupo de Edición, formado por los Auditores, que se ocupa de recoger todas las crónicas producidas por los rapporteurs y fundirlas en un documento final que, de manera predecible, hablará de manera clara y consensuada acerca de... bueno, acerca de los temas en que los obispos y obispas han estado conversando, según la forma Indaba.
De como ha estado trabajando mi grupo, en particular, yo tengo tres observaciones:
1. El trabajo en Indaba necesita el compromiso de todos los participantes. En su forma original, Indaba es una reunión de la comunidad, donde todos los que se sientan a conversar, se conocen y tratan a diario y donde no es imprescindible, por ejemplo, la consecución de un lenguaje común que, como he apuntado en alguna otra parte, es lo que ha ocupado las primeras sesiones de trabajo, al menos del Grupo O. Hay obispos que recién están, realmente, abriéndose a la posibilidad de escuchar, guardar silencio, meditar en lo que se va a decir, y abrir la boca, y hablar la verdad, que es, en cierta forma, la dinámica de Indaba.
2. El trabajo en Indaba es profundamente compatible con la disciplina de vida, conversación e interacción a que está llamado cualquier creyente en Jesucristo. Yo no creo en una iglesia que decide las grandes cuestiones por métodos copiados de la (mala) política. Yo no creo en una iglesia que se crea por encima de la realidad con que lidiamos en nuestro testimonio de Jesucristo. Yo no creo en una iglesia que decide la santidad del amor de mis hermanos y hermanas que son homosexuales, por una votación de parlamento. En contraste, Indaba casi empuja a los participantes a hablar la verdad, por amor, y en agradecimiento a Aquel que les libera.
3. El trabajo en Indaba es la forma más eficiente que pueden usar los obispos reunidos en las Conferencias de Lambeth, de frecuencia decenial como son. Hay todo un peregrinaje de mutuo conocimiento, reconocimiento y apreciación que es imprescindible para la conversación de quienes ejercen el episcopado en la Comunión Anglicana. Hay una necesidad de construir un lenguaje común, una vida de adoración, meditación y reflexión común, porque solamente descalzo se puede entrar en tierra santa.
Si los obispos y obispas reunidos en Canterbury persisten en este ejercicio común que son los grupos Indaba, entonces el documento final de la Conferencia, venga en el formato en que venga, será una muy agradable sorpresa para cualquier anglicano o anglicana que mira a la Iglesia, buscando una palabra de verdad, justicia y liberación.
Recen por los obispos y obispas reunidos en Canterbury. Recen por la Iglesia.
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Hace 4 horas

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