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Aún cuando esta Conferencia de Lambeth ha otorgado una prominencia indisputable a temas de justicia social, pobreza y desarrollo -marcha en Londres y todo- ya ustedes saben cuál es ´el tema´a que se ha limitado la cobertura de prensa de este Lambeth 2008.
Mientras la Conferencia ha escuchado, aprendido y documentado situaciones de violencia, pobreza, hambre y corrupción, las voces tan a menudo silenciadas de gente que está sufriendo, ahora mismo, todo lo que Ud y yo podemos encontrar en la prensa, eclesial o secular, es la agitación adolescente por las dificultades para entenderse de, esencialmente, 2 grupos de obispos. Yo entiendo los tremendos riesgos que se corre al emplear estas generalidades, sobre todo con un grupo tan diverso como los 670 obispos y obispas reunidos en Canterbury, pero en el caso específico de las discusiones que nos ocupan, quizás hasta funcione.
1. Por una parte, están quienes entienden que la lectura que hacemos de la Biblia y la tradición cristiana, la ciencia y las vidas y testimonios de hombres y mujeres de orientación no heterosexual, permiten a la Iglesia la libertad de normalizar el lugar de personas de orientación no heterosexual en su vida, misión y liderazgo.
El ´poster boy´ de este grupo es el Obispo Gene Robinson (quien no fue invitado a esta Conferencia de Lambeth) quien al momento de su elección como diocesano de New Hampshire, en el año 2003, era sacerdote diocesano y homosexual de identidad pública, como quien dice. Este grupo también se caracteriza por defender la autonomía de las provincias anglicanas para ordenar ese tipo de asuntos según sus estructuras de gobierno y pastoral, y no espera que otras provincias la imiten, ni aún aprueben, también en virtud de esa autonomía.
2. Por otra parte, están quienes entienden que ni la lectura que hacemos de la Biblia, ni la tradición de la Iglesia, ni la misma ciencia o razón humana, ofrecen testimonio convincente para que la Iglesia se sepa en la libertad de cambiar lo que haya que cambiar para normalizar el lugar de personas LGBT en su vida, misión y liderazgo.
El ´poster boy´ de este grupo es (quien fue invitado, pero junto a los primados y obispos de Rwanda, Uganda y su misma provincia de Nigeria, se negó a asistir a esta Conferencia de Lambeth) el Primado de Nigeria Peter Akinola.
Este grupo también se caracteriza por no consentir que otras provincias asuman una postura contradictoria a este efecto, y además entienden como su ´deber´ la provisión de cuidado episcopal (y el cruce, ilegal, de límites eclesiásticos, una tradición observada aún entre diferentes denominaciones cristianas) en aquellas iglesias locales o provinciales donde se legisle o practique algo diferente a este mismo efecto.
Estos dos grupos -tan hipotéticos como se quiera- representan las posturas, a todas luces, irreconciliables, de esta Conferencia. En el medio están los obispos y obispas que están dispuestos a trabajar por un compromiso, un arreglo común, un consenso, pero estos 2 grupos no son de los que comprometen. Son dos comprensiones diferentes de las orientaciones no heterosexuales, dos realidades diferentes para personas que se afirman como de esas orientaciones no heterosexuales, dos contextos constitucionales, culturales y legales que no podrían ser más diferentes. En más de un sentido, los obispos a uno y otro lado de esta brecha, siguen hablando un lenguaje diferente.
La crisis más profunda parece haber sido desatada por la elección, confirmación y consagración del Obispo Robinson. Lo que no soporta el grupo... 2, es que el grupo... 1 no se haya dado cuenta de cuán lejos estaban tensando las sensibilidades culturales de provincias que comprenden la inmensa mayoría del total de personas que forman las iglesias de la Comunión Anglicana. Lo que realmente ha levantado las ronchas en el grupo 2, no es que las iglesias del grupo 1 hayan aceptado y anunciado la aceptación de personas no heterosexuales en su vida y misión, sino que les hayan incluido en sus ministerios ordenados y, particularmente, el episcopado.
Yo, personalmente, tengo un montón de problemas con el contenido que defiende el grupo 2, y no pocos problemas con la capacidad previsora del grupo 1 al momento de, concientemente, tomar y ejecutar las decisiones que, realmente, nos han llevado a este punto. Pero lo que más me preocupa es que no hay forma visible de reconciliar, de llevar a un punto común que sea mutuamente aceptable, a estos 2 grupos.
El Pacto Anglicano, con todos sus problemas, quiere funcionar como el eje donde esas diferencias puedan seguir funcionando juntas. Sobra decir que yo no le envidio el empleo a nadie que esté trabajando en la redacción de ese Pacto.
Oren por los obispos y obispas reunidos en Canterbury. Oren por la Iglesia.
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Hace 17 horas

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